la calle

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Paseo sintiendo mis pasos sobre la acera. Llega el aire, vete a saber de dónde, entra en mi cuerpo, lo rodea y lo baña; se hace yo.
Espiro, me lanzo al aire donde rápidamente me disuelvo en moléculas con mi esencia.
Viajan por mis entrañas trozos del mundo; se hacen yo; volverán a la tierra, al agua.
Sonrío. Encuentro una cara amable.
Pienso que también me muevo cuando estoy quieto; o que realmente nunca me muevo.
Me entretengo con los sonidos, los olores, la luz; sensaciones que no caben en palabras.
Sigo caminando, mezclándome, reencarnándome en el viento. La calle, de repente, se hace infinita.
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