el viento

Cuando el viento del cambio empieza a soplar tienes diferentes opciones; una es aferrarte a algo con fuerza y cerrar los ojos esperando a que pare, ¿lo has probado? Entonces sabrás que al abrir los ojos casi todo ha desaparecido o cambiado de lugar. Incluso aquello a lo que te agarraste ya no está en el mismo sitio. Es el momento de andar.

Otra opción es abrir tus alas y perder el miedo a volar, ¿dónde aparecerás? Eso no puedes saberlo, pero durante el viaje puedes aprender a manejarte en las corrientes y, si mantienes los ojos abiertos, sabrás donde quieres aterrizar.

___________
Si te ha gustado la entrada, ¡subscribete a nuestro Feed RSS! También puedes seguirnos en Twitter.
Esta entrada fue publicada en cuerdas. Guarda el enlace permanente.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *