alas quemadas

Alas quemadas, plumas incineradas que se enredan negras en un amasijo de piel y cartílagos.

Un instante y han ardido. Un instante y ya no hay vuelo. Una larga caminata por el barro para llegar a ninguna parte.

La espalda encorvada, vencida por el peso de la gravedad. Los pies en el suelo y la mirada extraviada en las nubes.

Los ojos, cansados, descienden de las nubes y miran al frente sin atención.

En los labios no hay rastro de sonrisas.

Alas quemadas, ojos vacíos, labios agrietados. Las rodillas se estrellan contra el suelo y por las mejillas corren lágrimas calientes y saladas.

Los puños golpean la tierra y de la garganta brota un quejido profundo, un grito de dolor que se pierde en la noche.

El tiempo gira deprisa, produciendo un zumbido ensordecedor.

El corazón se ha llenado de rabia, y ésta quema tanto que parece que todo el cuerpo va a arder como ya hicieron las alas.

Con esfuerzo, el ángel caído se reincorpora, aprieta su mandíbula y pronuncia un juramento en silencio. Sus ojos vuelven a brillar, el corazón le late con fuerza. Ahora es de carne, ahora conoce el dolor, el miedo y las ansias de venganza. Ya es hombre.

Joakin.ng

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